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Agropecuaria en la provincia de buenos aires

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AGROPECUARIA: BASE DEL DESARROLLO ECONÓMICO Y CULTURAL DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Por Juan Carlos Pirali

 

Resulta indudable que el advenimiento de la producción agropecuaria en el territorio de la provincia de Buenos Aires, a partir de la entrada del país a la etapa independiente, dio origen a un proceso de revolución cultural que apuntaló una floreciente era de progreso.

Durante el gobierno ejercido por el Director Supremo don Juan Martín de Pueyrredón en las Provincias Unidas, se inició una era de expansión territorial destinada a poblar la desértica y fértil campaña ubicada al sur del río Salado. Al respecto, el 11 de marzo de 1816 el Directorio expidió un decreto que contemplaba la extensión de la frontera sur, habiéndose designado para desarrollar esa misión al Coronel Mayor don Juan Ramón Balcarce, quien estaba facultado para repartir terrenos en dicha región. De acuerdo con el contenido de esa norma, la decisión favorecía a los que auxiliaran con sus personas y donativos a la expedición, otorgándoles concesiones de tierras. 1

En 1817, mediante un oficio firmado por Pueyrredón, se ofrecía a los oficiales de las fuerzas armadas que quisieran radicarse en la nueva frontera, el otorgamiento de terrenos gratuitos y auxiliados con alguna cantidad de dinero para empezar su trabajo. 2

La base para el desarrollo económico se afirmaba en la tierra, pero para hacerla producir había que poblarla, y ese hecho resultaba en ocasiones una audaz aventura, ante los eventuales ataque de los indígenas que con sus incursiones sembraban el pánico entre los pobladores que osaban radicarse allí.

Con la instalación de fuertes y fortines con sus respectivos cuerpos armados y la fundación de nuevos pueblos, el establecimiento del depósito de prisioneros españoles denominado pueblo Santa Elena en 1817, con una población de más de 1.000 habitantes y la fundación de Dolores en 1818, fue dándose una mayor seguridad en la campaña bonaerense. La producción de esos campos en la primera parte del siglo XIX era exclusivamente ganadera, con una precaria industria del carbón en los Montes del Tordillo. La explotación del ganado proveía el elemento para la industria del salado de carne, cuyos principales establecimientos de ese ramo estaban afincados en ambas márgenes del  riachuelo junto a la Capital. Posteriormente fueron extendiéndose a otros puntos del interior. 3

En las primeras décadas del siglo XIX la ganadería prevalecía sobre la agricultura y los terrenos sembrados no estaban muy lejos de la Capital. Así lo describía William Mac Cann, el viajero inglés que recorrió la provincia de Buenos Aires en 1847, quien en los alrededores de Quilmes observó grandes montones de pasto y cultivos de papa, también entre Buenos Aires y Morón pasó por campos cubiertos de sembrados de trigo y maíz, además, en San Nicolás de los Arroyos encontró cultivos de lino, pero se cosechaba con el único fin de obtener la semilla con fines medicinales. 4

El principal centro cultural, administrativo y comercial estaba ubicado en Buenos Aires. Allí durante el gobierno de la Junta de Mayo de 1810 se había creado las Escuelas de Matemáticas, la Biblioteca Popular y La Gazeta de Buenos Ayres, el órgano donde se difundía toda la actividad que desarrollaba el Gobierno. 5

Ante ese fenómeno, se hacía necesario encarar una descentralización que abriera nuevas

posibilidades para los habitantes del interior, pero para ese objetivo era indispensable imponer una diversificación productiva, que pudiera combinar con la actividad industrial, algo que fue dándose paulatinamente.

El nacimiento de la Sociedad Rural Argentina en 1866 fue el punto de partida para el progresivo avance tecnológico y sistemático de la actividad rural, con una favorable repercusión en la economía del país, pero faltaba el afianzamiento definitivo de la revolución cultural en la campaña, ya que las incursiones indígenas, la escasez de agua y la falta de alambrados atentaban contra los objetivos de la nueva institución, que promovía la mejora de los sistemas de pastoreos, la racional labranza de la tierra, el refinamiento de los ganados mediante la incorporación de nuevos reproductores, el estímulo  a los estudios científicos para proveer con agua a los campos y además, fundó una biblioteca agrícola puesta a disposición

 

1 La Gazeta de Buenos Ayres, 22-07-1817

2 La Gazeta de Buenos Ayres, 22-07-1817 3 Horacio Giberti. Historia económica de la ganadería argentina. Ed. Raygal. Bs. As. 1954

4 William Mac Can . Viaje a caballo por las provincias argentinas.

5 Mariano Moreno. Representación de los hacendados y otros escritos. Emece, Bs. As. 199

de todos los productores y en 1886 comenzó a publicar la revista Anales, que aún se edita, destinada a brindar con un sentido docente, una información integral sobre los procesos productivos de la agropecuaria.

En 1870 se estableció en Santa Catalina, cerca de Buenos Aires, el primer Instituto de Enseñanza  Agrícola de América del Sur, un hecho que permitió el perfeccionamiento de quienes se dedicaban a esa actividad, con empleo de nuevas técnicas que redundaban en beneficio de una mayor productividad. 6 Por otra parte, en ese mismo lugar fue creada la Escuela de Veterinaria mediante la Ley Nº 1424 del 12 de septiembre de 1881, durante la gobernación del Dr. Dardo Rocha 7

En esa década, el alambrado fue intensificándose, cercándose grandes extensiones de campos al sur del Salado. El alambre había sido introducido al país en 1845 por Richard Newton, quien cercó en esa oportunidad la huerta de su estancia Santa María en el partido de Chascomús, pero fue don Francisco Halbach el primero en alambrar un campo en todo su perímetro en el entonces partido de Cañuelas, donde hoy se encuentra el aeropuerto internacional de Ezeiza. 8

Es indudable que la afluencia de inmigrantes radicados en colonias en el interior bonaerense, fue un factor preponderante para impulsar el progreso, y al respecto, entre las colonias instaladas pueden citarse la de provenientes de Gran Bretaña en Bahía Blanca, creada por Ley 1075 del 30 de octubre de 1876, durante la gobernación de Carlos Casares. La citada norma autorizaba al Poder Ejecutivo a vender los terrenos hasta una y tres cuarta leguas cuadradas, al precio de 25.000 pesos la legua, pagaderos en 8 anualidades, cuya primera cuota debía abonarse en 1878. También por medio de la Ley 1147 del 10 de noviembre de 1877 fue creada la colonia Ruso-Alemana en Olavarría, destinada a inmigrantes de esos países europeos en una extensión de 16 leguas cuadradas. El costo de la hectárea se había fijado en 50 pesos. El Estado destinó en esa ocasión la suma de 10.000 pesos para cada una de las primeras 200 familias que se radicaran, para la instalación y manutención de las chacras, que debían devolver en cinco anualidades. La administración de la colonia estaba a cargo de un intendente argentino, mayor de 25 años de edad, designado por el Poder Ejecutivo.

En la última parte del siglo XIX, con la culminación de la llamada “conquista del desierto” por parte del general Julio A. Roca, la provincia de Buenos Aires acrecentó su desarrollo económico. La  instrumentación de la Ley 1969 promulgada por el gobernador Máximo Paz el 25 de noviembre de 1887 preveía la formación de centros agrícolas en la provincia, en terrenos ubicados en un radio superior a las veinte leguas de la Capital “con preferencia en lugares que rodean las estaciones del ferrocarril”, no era sólo una ley de fomento de cultivos, era una ley que permitía un aumento de la densidad demográfica. 9 Por medio del artículo 7º de dicha ley, se creaba la Oficina de Agricultura, que tenía como misión la dirección de esos centros y la distribución de la tierra vendida a los colonos.

En el artículo 21º se especificaba que en los centros donde la población excediera las 120 personas, la Dirección de Escuelas de la provincia de Buenos Aires los dotaría de una escuela primaria. Un hecho que ratifica el interés del gobierno por fomentar la educación en la campaña. Por otra parte, las empresas o particulares que se hicieran cargo de la formación de un centro agrícola, gozarían de todos los beneficios previstos en esa ley, como seguridad y educación. La instalación de esos centros agrícolas formados en su mayoría por inmigrantes europeos, trajo como lógica consecuencia un aumento en la producción rural y la necesidad de contar con mejores caminos para el traslado de los productos a la Capital, y el medio más ágil y seguro para ese propósito era el ferrocarril, ya que las carretas con tracción de sangre demoraban demasiado tiempo.

Los responsables de la empresa del Gran Ferrocarril del Sud vieron con buenos ojos el próspero desarrollo de la agropecuaria, y teniendo en cuenta que comenzaba a potenciarse una incipiente industria nacional, implementaron una política de expansión de líneas férreas hacia los principales centros de población, con lo cual, se abrió un nuevo camino por donde transitaría el progreso y la prosperidad con un ritmo ascendente, en todos los lugares donde llegaba el ferrocarril.

 

 

6 Revista Anales, Abril-Junio 1992

7 Recopilación de leyes de la Prov. de Bs. Aires. Biblioteca Poder Judicial de Dolores

8 Noel H. Sbarra. Historia del alambrado en la Argentina. Eudeba, Bs. As. 1973

9 Recopilación de leyes de la Prov. de Bs. As. Biblioteca Poder Judicial de Dolores

 

 

La extensión de ramales ferroviarios hacia la campaña permitió la formación de nuevos pueblos aledaños a las estaciones. El Ferrocarril del Sud inauguró un servicio en 1865 entre Estación  Constitución en la Capital Federal y Chascomús. En 1874 el ramal se extendió a Dolores; en 1880 a Ayacucho y en 1886 a Mar del Plata.

En 1871 el tren llegó a Ranchos y General Belgrano, en 1876 a Azul y en 1884 a Bahía Blanca, en 1886 las vías se extendían hasta Tres Arroyos y en 1900 se unía con un ramal férreo Bahía Blanca con Patagones 10 .

Con la incorporación de los caminos de hierro hubo un mayor interés por la radicación de nuevos grupos de habitantes ávidos de progreso. Ese crecimiento demográfico trajo aparejado una intensificación de la actividad cultural en el interior de la provincia, expresada en distintos ámbitos. El periodismo, a través de periódicos representaba uno de los medios impulsores de la literatura y la educación. José Hernández citaba en 1879 en la edición de “La vuelta de Martín Fierro”, los diarios El Oeste de Mercedes, La Patria de Dolores y El Heraldo de Azul 11. En esos diarios, sin dudas, los intelectuales de la época encontraban el espacio propicio para volcar sus inquietudes.

El mejoramiento y atención del servicio educativo por parte el Estado a partir de la administración escolar de Domingo Faustino Sarmiento, permitió elevar el nivel cultural de los habitantes bonaerenses. El ilustre sanjuanino dio a conocer en 1855 un folleto titulado “Plan combinado de educación común, silvicultura e industria pastoril aplicable al Estado de Buenos Aires”, con un subtítulo que ampliaba el sentido del alcance que tendría esa iniciativa: “Fundado en los principios generales de la legislación moderna de las naciones más cultas, apoyados en los resultados de la práctica, y adaptado a las exigencias de la topografía de la provincia de Buenos Aires, condición actual de sus campañas, legislación sobre tierras y necesidades de su industria pastoril y agrícola” 12.

La política educativa de Sarmiento estaba destinada, además de incentivar la instalación de escuelas públicas para las primeras letras, a la formación de personal docente, pero como el país no contaba con establecimientos que cumplieran con esa función, impulsó la fundación de escuelas normales y ya para 1888 la provincia contaba con escuelas de ese tipo en Bahía Blanca, Dolores, Mercedes, San Nicolás y Azul 13.

Entre 1876 y 1880 se crearon escuelas primarias por iniciativa de Sarmiento en Chascomús, Rauch, 25 de Mayo, Lincoln, Las Flores, Chacabuco, Dolores, Maipú, Azul, Pila, Ranchos, Ayacucho, General Alvear, Balcarce y otros pueblos del interior que sirvieron para la alfabetización de niños y adultos en un amplio sector de la campaña bonaerense, donde había un alto porcentaje de inmigrantes extranjeros 14.

Con la base económica que representaba la explotación de la agropecuaria, los pueblos de la campaña bonaerense iban marcando un continuo progreso, que exigía nuevos servicios para mejorar el nivel de vida de los pobladores.

Con la organización del mapa judicial en la provincia en 1853, que creó los departamentos con sedes en Dolores y San Nicolás y con posterioridad en Mercedes, fue produciéndose paulatinamente la radicación en esas ciudades de profesionales del Derecho e intelectuales, que influyó positivamente en la actividad cultural y educativa en el interior. Ese hecho y la llegada de inmigrantes ilustrados cuyo objetivo era hacer producir la tierra, pero que venían poseídos de conocimientos artísticos, dejaron un valioso legado cultural reflejado en la ciencia, plástica, la música, la literatura y en la arquitectura, especialmente en la construcción de sedes sociales y teatros que perduran a través del tiempo.

Con lo expuesto, queda perfectamente definido que la actividad agropecuaria en la provincia de Buenos Aires, ha sido la generadora de un innegable aporte a la ilustración de los habitantes de este territorio, que ha redundado en beneficio de la civilización cultural en sus más amplias manifestaciones.

 

 

 

 

 

 

 

10 Historia de los Ferrocarriles Argentinos. Emilio Vasallo Rojas y Carlos Matías Gutiérrez. Talleres Gráficos de los Ferrocarriles del estado. Santiago, Chile 1947.

11 “El gaucho Martín Fierro”. Ed. Sopena. Pág. 63 . Bs. As. 1956.

12 Alberto Palco. “Una iniciativa de Sarmiento sobre enseñanza agrícola en Buenos Aires”. Iº Congreso de los pueblos de la provincia de Buenos Aires”. La Plata 1950 . Ed. Archivo Histórico de la provincia de Buenos Aires

13 “La Patria” . Dolores. Octubre 1888.

14 Recopilación de leyes de la provincia de Buenos Aires. Biblioteca Poder Judicial Dolores

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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